Resiliencia y funcionalidad
psicosocial en adictos
institucionalizados
Resilience and psychosocial functionality in
institutionalized addicts
Ximena Campoverde-Pesantez
Universidad del Zulia, Venezuela
axcampoverdep@ucacue.edu.ec ORCID No.
https://orcid.org/0000-0003-0653-8453
Juan Pablo Viñanzaca-López
Universidad Católica de Cuenca.
jvinanzacal@ucacue.edu.ec ORCID No.
https://orcid.org/0000-0003-0238-4522
María José Parra-Lupercio
Universidad Católica de Cuenca.
majopl14@hotmail.com ORCID No.
https://orcid.org/0000-0001-5754-1180
Geovanny Genaro Reivan-Ortiz
Universidad de Palermo, Argentina;
Universidad Católica de Cuenca.
greivano@ucacue.edu.ec ORCID No.
https://orcid.org/0000-0003-0643-8022
Andrés Alexis Ramírez-Coronel
Laboratorio de Psicometría, Psicología
Comparada y Etología del Centro de
Investigación, Innovación y Transferencia
de Tecnología (CIITT), Carrera de
Enfermería Sede Azogues y Maestría en
Gestión del Cuidado - Posgrado de la
Universidad Católica de Cuenca.
andres.ramirez@ucacue.edu.ec ORCID No.
https://orcid.org/0000-0002-6996-0443
Guayaquil - Ecuador
http://www.jah-journal.com/index.php/jah
Journal of American health
E-1
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons
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RESUMEN
El consumo de drogas, constituye un
problema de salud pública, debido a la serie
de repercusiones que genera en la calidad
de vida del sujeto. Este estudio cumplió con
el propósito de establecer la asociación
existente entre los niveles de funcionalidad
psicosocial, resiliencia y consumo de
Sustancias Psicoactivas (SPA) en personas
consumidoras internas en los Centros de
Tratamiento Especializado a personas con
consumo problemático de alcohol y otras
drogas (CETAD) del cantón Paute. Se utilizó
un diseño descriptivo, prospectivo, de tipo
transversal y no experimental, con enfoque
cuantitativo. La muestra estuvo
conformada por 62 personas en edades
entre los 18 y 64 años, internas en dos
CETAD; se utilizaron como instrumentos la
prueba de detección de consumo de
alcohol, tabaco y sustancias (ASSIT),
Cuestionario para la Evaluación de
discapacidad (WHODAS 2.0) y la Escala de
Resiliencia (ER-14). Los resultados reflejan
que el total de la muestra consume alcohol,
situándola como la droga de mayor
prevalencia; el 62,9% evidenció deficiencia
ligera en su funcionalidad; la mayoría de
ellos, evidenció resiliencia entre alta y muy
alta y una relación significativa entre
funcionalidad psicosocial y resiliencia
(p=0,001). Se concluyó que el tabaco y el
alcohol son las sustancias de mayor
prevalencia, la mayor parte de ellos
presentan una alta resiliencia, se observa
que no existe relación significativa entre las
mismas, salvo entre funcionalidad
psicosocial y resiliencia.
PALABRAS CLAVE: Funcionalidad
psicosocial, drogodependencia, resiliencia,
CETAD.
2
ABSTRACT
The consumption of drugs constitutes a
public health problem, due to the series of
repercussions that it generates in the
quality of life of the subject. This study
fulfilled the purpose of establishing the
existing association between the levels of
psychosocial functionality, resilience and
consumption of Psychoactive Substances
(SPA) in internal consumers in the
Specialized Treatment Centers for people
with problematic consumption of alcohol
and other drugs (CETAD) in the canton of
Paute. A descriptive, prospective,
transversal and non-experimental design
was used, with a quantitative approach.
The sample was made up of 62 people
between the ages of 18 and 64 years old,
interned in two CETAD; the instruments
used were the Alcohol, Tobacco and
Substance Consumption Detection Test
(ASSIT), Questionnaire for the Evaluation of
Disability (WHODAS 2.0) and the Resilience
Scale (ER-14). The results reflect that the
total of the sample consumes alcohol,
placing it as the most prevalent drug; 62.9%
showed slight impairment in their
functionality; most of them showed
resilience between high and very high and a
significant relationship between
psychosocial functionality and resilience
(p=0.001). It was concluded that tobacco
and alcohol are the most prevalent
substances, most of them show high
resilience, it is observed that there is no
significant relationship between them,
except between psychosocial functionality
and resilience.
KEY WORD: hopscotch game,
psychomotricity, body scheme, laterality,
balance.
INTRODUCCIÓN
El consumo de drogas, constituye un
problema de salud pública a nivel mundial,
debido a la serie de repercusiones que
genera en la calidad de vida del sujeto, no
obstante, la tasa de personas consumidoras
ha incrementado con nuevas y diversas
sustancias psicoactivas (SPA) (1). Entre los
factores predisponentes más habituales se
puede mencionar a la disfunción familiar,
influencias del entorno y falta de educación
sobre los efectos secundarios de las drogas
(2). Así mismo se evidencia que el
consumo, genera disfuncionalidad, (3) en
varias áreas del individuo, lo que produce
un trastorno según el Diagnostical
Stadistics Medical, en su quinta edición
(DSM 5) ya que los signos tanto como los
síntomas, provocan malestar clínico o a su
vez, deterioro en lo laboral, social u otras
áreas importantes del funcionamiento,
(Asociación Americana de Psiquiatría. 2014)
ya sea en el área cognitiva, emocional o
comportamental del individuo, lo cual
influye en los procesos biológicos, psíquicos
o del desarrollo (36,37).
El Manual de Discapacidades del Ministerio
de Salud del Ecuador (36), no introduce el
consumo de sustancias, dentro de la
diversidad funcional psicosocial, por no
presentar indicadores permanentes del
deterioro; por lo tanto, se buscará indagar
y relacionar las áreas de disfuncionalidad
subsecuentes al consumo de sustancias, así
como el nivel de resiliencia que presentan
los drogodependientes para afrontar los
signos y síntomas y; de esta manera sirva
de sustento para la intervención adecuada
en las áreas que presenten mayor
3
inconveniente a través de la
potencialización de las variables de estudio.
De esta manera, se evidenciará la
información para la inclusión en los ámbitos
laboral, académico y social, con la finalidad
de buscar una mayor calidad de vida. Es por
ello, que esta investigación evidencia la
disfuncionalidad o discapacidad transitoria,
contexto que no ha sido analizado con la
premura y especificidad que se requiere.
Consumo de sustancias psicoactivas
A nivel de Latinoamérica, diversos estudios,
manifiestan el impacto de la
drogodependencia. Es así que, en
Colombia, Castaño en el 2017, ha
demostrado que existe un incremento de
hasta el 30% de consumo de SPA ilegales en
estudiantes universitarios. Así mismo, en
Ecuador, en el año 2013, el Instituto
Nacional de Estadísticas y Censos (INEC),
calculó un aproximado de 912,576
personas dependientes al alcohol, mientras
que, en el año 2012 el Consejo Nacional de
Control de Sustancias Estupefacientes y
Psicotrópicas (CONCEP), ubicó a la
marihuana y a la cocaína como las
sustancias ilícitas más consumida en el país
(75).
Bava y Tapert (11), recalcan el efecto que
generan el uso y abuso de determinadas
sustancias como el cannabis, cocaína,
tabaco y alcohol, las cuales influyen en la
estructura y funcionamiento del cerebro,
llegando a desencadenar otros tipos de
trastornos psicopatológicos en la adultez.
Por otro lado, Villalobos et al. (18) afirman
que las consecuencias del consumo de SPA,
obedecen al tipo de droga como la cantidad
y frecuencia de uso, los cuales tendrán un
impacto en los circuitos de recompensa
desencadenando un trastorno por
consumo de sustancias con el pasar del
tiempo (21). En Ecuador, la prevalencia de
consumo, también se puede calificar como
alta, tanto en drogas legales (55.2%) e
ilegales (8.4%) en el año 2015, siendo las
más consumidas el alcohol y el tabaco (61).
Funcionalidad psicosocial, consumo de
sustancias psicoactivas
La Organización Mundial de la Salud - OMS,
conceptualiza al funcionamiento “como un
término global, que hace referencia a todas
las Funciones Corporales, Actividades y
Participación; de manera similar,
discapacidad engloba las deficiencias,
limitaciones en la actividad, o restricciones
en la participación” (45), postulado que
también lo comparte la Asamblea Nacional
del Ecuador en el 2017 (5) en su reglamento
a la Ley Orgánica de Discapacidades. Ortiz-
Quiroga, et al. (46), manifiestan que el
concepto de disfuncionalidad se ha
enmarcado a través de la historia, desde
distintos aspectos, ya sea a modo de
exclusión, rehabilitación o un modelo
social, coexistiendo en diferentes grados.
Es por ello, que la Clasificación
Internacional del Funcionamiento, de la
Discapacidad y de la Salud (CIF), promueve
la unificación entre las múltiples disciplinas
de la salud, tanto en el área clínica como
investigativa, permitiendo generar
intervenciones asertivas (39), utilizando un
enfoque biopsicosocial.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la
droga y el delito (UNODC), manifiesta que
los que consumen habitualmente, han
desarrollado disfuncionalidades que
ameritan múltiples tratamientos. (UNODC,
2018). Entonces, se evidencia que, con el
consumo de SPA, existe deterioro en
diversos componentes de la funcionalidad
de la persona. Por lo tanto, esto se
4
evidencia en múltiples investigaciones, que
demuestran el impacto de las diferentes
sustancias en las funciones cognitivas, tales
como la memoria, la atención y funciones
ejecutivas (13, 25, 26).
En cuanto a la disfuncionalidad en el
aspecto psicosocial, en donde se
involucraría las dificultades
interpersonales, mismas que pueden
afectar el proceso de socialización e
interrelación (29,30) e incluso
inversamente como predictor del consumo
(29), también se observa deterioro en la
interacción con el entorno, autocuidado,
interacción social relación con otras
personas, actividades de la vida cotidiana y
participación con la comunidad, con
indicadores de leve moderada y severa
(30), de esta manera, según el nivel de
consumo y prevalencia en el tiempo, mayor
es el deterioro personal y social subyacente
en la adicción (31).
Es de esta manera que resulta
relevante estudiar cada dominio del
funcionamiento en este grupo de personas;
las cuales pueden verse afectadas en mayor
o menor grado dependiendo del tipo e
intensidad de consumo; por lo cual el uso
del Whodas, resulta importante ya que
permitirá evaluar distintos dominios en la
vida del individuo. Espósito et. al (20),
explican cada dominio de la siguiente
manera: comprensión y comunicación, en
el cual se valora los niveles de atención,
concentración, memoria, capacidad de
comunicarse, resolver problemas y
aprender nuevas destrezas; movilidad,
capacidad de desplazarse de un lugar a otro
y cambiar la postura corporal; autocuidado,
capacidad de cuidar la higiene personal y
atender las necesidades principales de
manera independiente; relaciones
interpersonales; condición que permite
establecer vínculos con el grupo de pares,
desconocidos y familiares así como la
capacidad de llevar una vida sexualmente
activa; actividades de la vida; la cual implica
desempeñar responsabilidades en
diferentes ámbitos tales como el trabajo o
los estudios; participación en la sociedad, la
cual permite involucrarse en diversas
actividades con el grupo social, las cuales
pueden verse afectadas por
estigmatizaciones o dificultades
económicas, familiares o emocionales.
Resiliencia
Acorde a varias definiciones preexistente
sobre la resiliencia Simón, et. al (64,65)
proponen que este fenómeno dinámico
permite al ser humano hacer frente a los
diversos conflictos que atraviesa en su vida
diaria. Sin embargo, como mencionan
Villasana et al., (73) la manera de afrontar
una situación varía de una persona a otra,
pues están aquellos que ante una crisis
vivenciada se estancan en el problema y
desarrollan enfermedades psíquicas y otros
que pueden afrontar de manera más
asertiva el problema e incluso adquieren
mayor fortaleza para futuros desafíos. En
este sentido la resiliencia como tal, abarca
dos términos importantes: situaciones
adversas y adaptación positiva.
Sin embargo, al ser un fenómeno dinámico
la resiliencia está constituido por una serie
de fases las cuales según Callisaya (34)
están constituidas por: (1) Estado de
confusión, en donde no se encuentra una
solución al problema; (2) Resiliencia
regenerativa, en la cual el sujeto comienza
a buscar alternativas de solución; (3)
Resiliencia adaptativa, en la cual se obtiene
estabilidad y actuación frente al conflicto;
(4) Resiliencia floreciente, en el cual se
encuentra un sentido de la vida.
5
Ahora bien, como recalcan Palma y Ruiz
(48), la conducta de una persona resiliente,
posee características positivas que le
permiten adaptarse a las adversidades no
obstante, esta conducta posee una serie de
recursos que según Kotliarenco, Cáceres y
Fontecilla en el 1997; como se citó en
Pimentel et al. (53) han sido instaurados
desde la infancia, como por ejemplo el
desarrollo de vínculos afectivos
satisfactorios con su figura de apego,
establecimientos de redes de apoyo en el
ámbito escolar y familiar, adecuadas
estrategias de afrontamiento, desarrollo
cognitivo dentro del rango normativo y un
adecuado autoconcepto. Así mismo se han
realizado varios estudios en los cuales se
dan pautas explicativas de los predictores
de la resiliencia como tal; uno de estos fue
realizado por Villasana et.al (73) donde se
llegó a la conclusión que las estrategias de
afrontamiento como los factores de
personalidad influyen en la misma.
En cuanto a las estrategias de
afrontamiento, cabe mencionar que las
mismas se han dividido en dos categorías,
el afrontamiento centrado en la emoción y
el centrado en el problema, siendo este
último el que mayor relevancia y asociación
tiene con la resiliencia, pues este incluye
pensamiento positivo, búsqueda de ayuda
y de alternativas de solución; mientras que,
la autoculpabilización, el aislamiento y la
expresión emocional son aspectos ligados
netamente al afrontamiento centrado en la
emoción Villasana et.al. (73).
Ahora bien, Rodríguez et al. (32), enfatizan
la importancia de los factores tanto
individuales y contextuales para el
desarrollo de estrategias de afrontamiento
positivo. Entre estas variables individuales
cabe mencionar a la autoestima y el auto
concepto, pues una percepción negativa
representa un riesgo para el correcto
crecimiento y desarrollo del sujeto. Entre
las variables contextuales se encuentran las
redes de apoyo, los cuales impulsan al
sujeto y acompañan al mismo ante las
diversas dificultades que afronta.
En cuanto a los factores de personalidad, se
han realizado estudios en los que indican
una correlación significativa entre ambas
variables, uno de estos fue el realizado por
Benavente y Quevedo en el 2018, en el que
se ha evidenciado que la resiliencia
incrementa cuando el sujeto presenta
rasgos de estabilidad emocional,
responsabilidad y extraversión.
Relación entre Funcionalidad psicosocial y
resiliencia
Por otro lado, cabe mencionar a un estudio
realizado en Brasil por Pérez et al. (2017),
en el cual también se destaca la
importancia de las variables psicosociales,
ya que refieren que las mismas influyen en
la manera que la persona identifica y
gestiona la situación de vulnerabilidad. De
la misma manera para Granados et al.
(2017), la resiliencia se evalúa mediante la
verificación del funcionamiento cognitivo,
emocional y social del sujeto dentro de los
parámetros normativos.
Dado a esto, Callisaya (14) deduce
que las personas resilientes por lo general
poseen ciertas capacidades positivas que le
permiten hacer frente ante a la
diversidades situaciones conflictivas; no
obstante, pese a esto Tarazona y Sierra en
el 2019 clarifican y afirman que esto no
implica que las personas resilientes dejen
de sentirse sobrecargadas por las
dificultades, más bien pese a los problemas
y los desajustes vivenciados, comienzan a
buscar estrategias de solución óptimas,
controlan sus impulsos y afrontan
asertivamente tal conflicto.
6
Relación entre Resiliencia y Sustancias
Psico Activas
Ahora bien, dentro del ámbito de las
adicciones Simón et.al. (64, 65) realizaron
un estudio en el que demostraron que la
resiliencia ha sido considerada como un
factor protector en el consumo de
sustancias, debido a la serie de recursos
que esta otorga al sujeto para hacer frente
a los conflictos y resistir las presiones del
grupo social como tal. Ante esto, también
cabe mencionar a Uceda et al. (70), quienes
proponen que “la droga en misma no
supone un riesgo, sino que lo que en
realidad determina la situación de riesgo es
la madurez o la capacidad de afrontamiento
del adolescente para regular su consumo”.
En esta misma línea, bajo estos postulados
se han llevado a cabo diversos estudios que
buscan correlacionar el nivel de resiliencia
con el consumo de ciertas drogas. Uno de
estos fue el estudio realizado en Costa Rica,
donde se pudo encontrar que la población
joven en estado de abstinencia posee
mayor grado de resiliencia para el alcohol
que las demás drogas (40).
Como se sabe, las adicciones son trastornos
que repercuten en las diferentes esferas del
ser humano, por lo tanto García et al. (35),
ponen énfasis en las secuelas tanto
biológicas, psicológicas y sociales;
destacando que el conflicto básicamente
consiste en la dificultad que tiene el sujeto
para percibir y comprender la dimensión
del problema, pues existen diferentes
factores de riesgo que inciden en el
consumo inicial como en la futura
reincidencia, así como también existen
diferentes factores de protección que
permiten al sujeto hacer frente a los
conflictos vivenciados y reflexionar
previamente antes de actuar
compulsivamente.
De esta misma manera Useche et al. En el
año 2017 encontraron que el 70% de
pacientes adictos tienen mayor
probabilidad de recaer durante los 6 meses
de seguimiento tras la desintoxicación, y
esto se debe precisamente a la exposición
de varios factores de riesgo y a la ausencia
de recursos personales que impiden
afrontar los conflictos vivenciados. Por
ende, Casas y Peña (2018) concluyen que la
recuperación del adicto como tal no se
centra específicamente en la ausencia de
consumo de drogas, si no en la capacidad
que tiene el sujeto para evitar recaer ante
un conflicto que le genera malestar, a
través de varias estrategias como la
redirección de la atención a otros estímulos
no dañinos; pues cabe recalcar que los
factores psicológicos, influyen en la
adicción como en la rehabilitación del
sujeto, por lo que Pedrero (2016) recalca la
importancia de los tratamientos
psicológicos para un correcto abordaje de la
conducta adictiva.
Dado a esto, Solórzano et al. (2017),
recalcan la importancia de la teoría
cognitivo-conductual para el manejo de las
adicciones, pues existen intervenciones que
intentan desarrollar nuevas estrategias de
afrontamiento para que el sujeto ante
cualquier situación negativa, reflexione y
actúe de manera asertiva, reduciendo el
riesgo de futuras recaídas. De la misma
manera Regadera (2016) da a conocer un
modelo preventivo de recaídas basado en
Marlatt y Gordon (1985); el cual busca
identificar aquel factor que incide en la
recaída, considerando a este como una
situación de riesgo que amenaza la
integridad del paciente, generando una
pérdida de su autocontrol para el
7
mantenimiento de la abstinencia, con la
finalidad de poder anticiparlo y manejarlo
con adecuadas estrategias de
afrontamiento.
No obstante, cabe mencionar que,
la mayoría de los pacientes adictos en
recuperación, han afrontado diversas
situaciones de riesgo, encontrando en las
sustancias psicoactivas refugio y vías de
escape, por lo que afrontar nuevamente
diversas situaciones estresantes puede ser
un gran factor de riesgo para la recaída,
pero como se mencionó anteriormente
depende en gran medida de cómo el sujeto
maneje la situación, pues según Lazarus y
Folkman (1986; citado en Vega et al.
(2017), no es la magnitud del evento lo que
determina la calidad del factor estresante,
sino es la manera en la que el sujeto valora
tal situación. Es por este motivo que, bajo
este mismo concepto Marín y Calderón
(2018) ven a la adicción como un problema
social en el cual diversos factores
ambientales como la presión, el estrés, la
violencia, la marginación genera que las
personas traten de buscar un mecanismo
de evasión y refugio en las drogas.
Relación entre Resiliencia y funcionalidad
psicosocial
Dado a esto Ortunio et al. (2016),
proponen que resulta relevante desarrollar
la resiliencia en este grupo de población, ya
que esta tiene un vínculo estrecho con la
salud psíquica y las estrategias de
habituación al entorno por parte del sujeto.
Bajo este postulado en México, Arellano y
Ceballos (2018) realizaron un estudio en el
que se buscaba desarrollar esta habilidad
en poblaciones adictas que vivían en
situaciones de vulnerabilidad, mediante
recursos terapéuticos como la escritura,
con la finalidad de demostrar cómo esta
puede incidir positivamente en la resiliencia
emocional del sujeto, permitiéndole
afrontar de mejor manera las situaciones
estresantes que pueden generar futuras
recaídas.
Ante esto se puede deducir que “la
falta de autorregulación emocional,
estrategias de afrontamiento eficaces y de
resiliencia contribuye al aumento del
estrés, afectando a la salud y a su equilibrio
emocional” (Cantero & Alonso, 2018,
p.153); por lo que las intervenciones
terapéuticas intentan fomentar aquellos
recursos personales que ayudan a que el
sujeto se ajuste a los cambios, a la presión
o al fracaso (Bakic & Ajdukovic, 2019).
MATERIALES Y MÉTODOS
Diseño
Se utilizó un diseño descriptivo,
prospectivo, de tipo transversal y no
experimental, con enfoque cuantitativo.
Alcance
Este estudio alcanzó la descripción de los
niveles de resiliencia, los niveles de
funcionalidad y la prevalencia de consumo
de SPA; así como el grado de relación de las
variables de estudio en personas
consumidoras de SPA institucionalizadas en
los CETAD de Azuay.
Población y muestra
Constituida por 62 personas
institucionalizadas en dos CETAD del cantón
Paute, con edades comprendidas entre 18 y
64 años (x= 30,90). Los criterios de inclusión
utilizados fueron: (a) tiempo de
internalización mínimo de 30 días; (b) no
presenten carnet de discapacidad; (c) no
presenten trastornos/psiquiátricos duales
diagnosticados; (c) edades entre 18 y 65
años. Los criterios de exclusión: (a) usuarios
con tratamiento ambulatorio; (b) usuarios
con alteraciones neurológicas y (c)
pacientes con prescripción médica que
8
pueda alterar significativamente el Sistema
Nervioso.
Instrumentos
ASSIT prueba de detección de consumo de
alcohol, tabaco y sustancias
Desarrollada por la Organización Mundial
de la Salud (2011), en la cual se exploran
diversas sustancias como el alcohol,
anfetaminas, cannabis, cocaína,
alucinógenos, inhalantes, tranquilizantes, y
opiáceos. Su objetivo es determinar los
niveles de intervención por consumo de
sustancias, así como la prevalencia y
necesidad de consumo. El tiempo de
resolución varía entre 5 a 10 minutos y se
ejecuta a través de papel y lápiz. El
sumatorio total de cada una de las
sustancias consumidas a través de siete
preguntas que evalúan la frecuencia,
cantidad e impacto en las diversas áreas del
individuo, reflejando el modo de
intervención, siendo esta de: sin
intervención (0-3), intervención breve (4-
26) y tratamiento intensivo (27 o >27).
Tiburcio Sainz, et. al, (2016), reporta niveles
de fiabilidad mayores a 0,7 en las escalas de
tabaco, alcohol y marihuana, así como una
correlación significativa entre Alcohol del
ASSIST y AUDIT de r = 0,71. Piedra et al.
(2019), refiere niveles de confiabilidad de
tabaco 0,80, alcohol 0,75 y cannabis 0,73 en
universidades del Ecuador.
Cuestionario para la Evaluación de
discapacidad. WHODAS 2.0
Instrumento de evaluación desarrollado
por la Organización Mundial de la Salud en
el 2015 (45), en la que se pretende medir el
nivel de funcionamiento a través de seis
dominios: Movilidad, Cognición, Cuidado
personal, Actividades cotidianas,
Relaciones interpersonales y Participación
en la sociedad. Su tiempo de resolución es
entre 15 y 20 minutos, consta de 36 ítems y
puede ser autoaplicable por el usuario o
mediante entrevista con el profesional. Las
sumas de cada dominio, permiten un
porcentaje de funcionalidad en ese
dominio, así como un total de nivel de
funcionalidad psicosocial de la persona,
cuya descripción refiere: no hay
disfuncionalidad (0-4 %), disfuncionalidad
ligera (5-24 %) disfuncionalidad moderada
(25-49 %), disfuncionalidad grave (50-95 %)
y disfuncionalidad complet (96-100 %).
Luciano et. al, (2010), demostró una
consistencia interna adecuada = 0,89),
así como una validez de constructo
asociado significativamente con la calidad
de vida y la severidad de la depresión
(validez convergente) y discriminando
entre pacientes en baja por enfermedad y
aquellos que estaban trabajando (validez
discriminativa). Martínez-Taboas (2017), en
un estudio con pacientes psiquiátricos,
encuentra que la escala total obtuvo un alfa
de Cronbach de 0.975. Paniagua, (2017)
expresa un nivel de confiabilidad > 0.7)
en población clínica, Por otra parte, Serrano
y Mafla (2014) en su tesis de posgrado,
evidencian una confiabilidad de 0,94 en un
estudio realizado en pacientes con
Parkinson en la ciudad de Quito y
posteriormente reconfirmando en una
comparación con la escala RADS (Serrano-
Dueñas et al., 2020).
Escala de Resiliencia (ER-14)
La ER-14 creado por Sánchez-Teruel y
Robles-Bello en el 2014 adaptado a
población española se basa en la ER de 25
ítems de Wagnild y Young (76), permitiendo
medir la resiliencia a través de dos factores:
(a) Competencia Personal con 11 ítems, y
(b) Aceptación de uno mismo y de la vida
con 3 ítems. Según Wagnild, (77), para la
calificación, se suman las puntuaciones
entre 14 a 98 y se cotejan con las categoría
descriptivas siendo las mismas: Muy baja
(30-14), baja (48-31), normal (63-49), alta
9
(81-64) y muy alta (98-82). Su nivel de
confiabilidad y validez, ha sido determinada
en estudios como de Sánchez-Teruel y
Robles-Bello (2014), en donde la
consistencia interna es de α= 0,79, así como
una validez de criterio de r=0,87; p<0,01.
En un estudio en atletas azuayos, Quito-
Tapia, et. al (2017), obtienen un Alfa de
Cronbach de 0,73.
Procedimiento
El procedimiento se realizó en las siguientes
etapas: (1) aplicación del instrumento
ASSIT, en grupos de cinco personas; (2)
aplicación del instrumento WHODAS, en
grupos de cinco personas; (3) aplicación del
instrumento ER14, en grupos de cinco
personas y (4) análisis de frecuencias de las
variables de estudio, así como correlación
de las mismas.
Análisis de datos
Tras la respectiva aplicación de
instrumentos, se procedió a utilizar el
editor de datos SPSS en su versión 25, en la
cual se realizó un estadístico descriptivo de
los factores sociodemográficos (edad
género, etnia y estado civil); seguido a ello,
se efectuaron análisis de las frecuencias de
los niveles de consumo de SPA, frecuencias
de niveles de funcionalidad psicosocial y
frecuencias de niveles de resiliencia.
Posteriormente, se estableció una
correlación entre las variables de estudio a
través Ji cuadrado para aceptar o rechazar
la hipótesis. Posteriormente, se utilizó Excel
para la construcción de gráficos y el
procesador de texto WORD para la
construcción de tablas.
Condiciones bioéticas
Acorde a las normas de investigación en
personas, fue necesario la utilización de
consentimiento informado, el cual fue
elaborado con base a la confidencialidad de
datos, así como en la voluntariedad en la
participación. El consentimiento fue
revisado por docentes tutores y a la vez
aprobado por el departamento de Bioética
de la Facultad de psicología Clínica.
Posteriormente, tras la respectiva
socialización a la población a ser
investigada, se procedió a la firma y con ello
la aceptación de la participación en la
investigación.
RESULTADOS
En el presente estudio se obtuvo
una muestra de 62 participantes; cuya edad
oscila entre los 18 a 64 años; con una µ =
30.90 y Ds = 12.284. Acorde a los factores
sociodemográficos de las 62 personas
institucionalizadas que corresponden al
sexo masculino, 41 se encuentran solteros
y 60 pertenecen a la etnia mestiza, como se
presenta en la tabla 1.
Tabla 1
Factores sociodemográficos de las personas
institucionalizadas
Indicadores
Frecuencia
Porcentaje
Estado civil
Soltero
41
66,1
Casado
15
24,2
Divorciado
3
4,8
Viudo
2
3,2
Unión Libre
1
1,6
Etnia
Mestizo
60
96,8
Afroecuatoriano
1
1,6
Indígena
1
1,6
Nota. N=62, µ 30.90 y Ds = 12.284.
En cumplimiento con el primer
objetivo sobre evaluar los niveles de
funcionalidad psicosocial en cada uno de
los dominios, en personas consumidoras de
SPA; se pudo destacar lo siguiente: mayor
frecuencia de deficiencia ligera en
comprensión y comunicación, así como en
10
el dominio de relacionarse con otras
personas y mayor frecuencia de deficiencia
ligera y moderada en el dominio
participación en la sociedad; lo que indica
que de la muestra obtenida la mayoría de
participantes presentan leves dificultades
en áreas relacionadas al lenguaje e
interacción social; obsérvese la tabla 2.
Posterior a ello se analiza la funcionalidad
psicosocial global de los 62 participantes,
en lo cual se pudo observar que la mayoría
de ellos presenta deficiencia ligera, como se
observa en la tabla 3.
Tabla 2
Niveles de funcionalidad psicosocial por dominios
Dominio
Frecuencia
Porcentaje
Comprensión y comunicación
No hay deficiencia
17
27,4
Deficiencia ligera
25
40,3
Deficiencia moderada
13
21,0
Deficiencia Grave
7
11,3
Movilidad
No hay deficiencia
31
50,0
Deficiencia ligera
13
21,0
Deficiencia moderada
11
17,7
Deficiencia Grave
7
11,3
Cuidado personal
No hay deficiencia
36
58,1
Deficiencia ligera
16
25,8
Deficiencia moderada
7
11,3
Deficiencia Grave
3
4,8
Relacionarse con otras
personas
No hay deficiencia
23
37,1
Deficiencia ligera
25
40,3
Deficiencia moderada
9
14,5
Deficiencia Grave
5
8,1
Actividades de la k vida diaria
No hay deficiencia
27
43,5
Deficiencia ligera
22
35,5
Deficiencia moderada
8
12,9
Deficiencia Grave
5
8,1
Participación en la k sociedad
No hay deficiencia
6
9,7
Deficiencia ligera
23
37,1
Deficiencia moderada
23
37,1
Deficiencia Grave
10
16,1
Nota. N=62.
Tabla 3
Funcionalidad psicosocial en personas
institucionalizadas
Indicador
No hay
deficiencia
Deficiencia
ligera
Deficiencia
moderada
Deficiencia
Grave
Total
En cumplimiento con el segundo objetivo
sobre identificar la sustancia psicoactiva de
mayor consumo en personas
institucionalizadas se puede observar
mayor consumo de alcohol y tabaco. lo que
se contrarresta con una cantidad ínfima con
el consumo de anfetaminas.
11
Figura 1. Frecuencia absoluta del tipo de sustancias
en policonsumidores institucionalizados en los
CETAD
En cumplimiento con el tercer objetivo
sobre determinar los niveles de resiliencia
presentes en las personas internas, se pudo
obtener mayor frecuencia de, altos niveles
de resiliencia, lo que se contrarresta con
una cantidad ínfima con una resiliencia
normal.
Tabla 4
Niveles de resiliencia en personas
consumidoras de SPA institucionalizadas en
CETAD
Indicador
Frecuencia
Porcentaje
Normal
3
4,8
Alta
30
48,4
Muy alta
29
46,8
Total
62
100,0
En cumplimiento con el cuarto objetivo
sobre establecer la asociación entre la
droga de mayor consumo, niveles de
resiliencia y funcionalidad psicosocial se
pudo observar mayor porcentaje de
personas que tienen niveles muy altos de
resiliencia asociado a deficiencias ligeras en
la funcionalidad psicosocial; por lo tanto,
estas manifestaciones indican una relación
significativa entre funcionalidad psicosocial
y resiliencia con un nivel de significación de
p igual a 0,001; lo cual representa una
relación estadística significativa. Obsérvese
en la tabla 5. Por otro lado, al cruzar la
variable sustancia de mayor consumo y
funcionamiento psicosocial, se observó
ausencia de relación entre las variables, con
un nivel de significación de p igual a 0,855;
por lo cual se descarta parcialmente la
hipótesis planteada. Obsérvese en la tabla
6. Así mismo, al cruzar la variable sustancia
de mayor consumo y resiliencia se observó
ausencia de relación entre las variables, con
un nivel de significación de p igual a 0,103.
Obsérvese en la tabla 7.
Tabla 5
Relación entre funcionalidad psicosocial y
resiliencia
Normal
Alta
Muy
alta
Total
No hay
deficiencia
0
5
4
9
Deficiencia
ligera
1
17
21
39
Deficiencia
moderada
1
8
4
13
Deficiencia
Grave
1
0
0
1
Total
3
30
29
62
Tabla 6
Relación entre sustancia de mayor
consumo y funcionalidad psicosocial
34
62
24
19
2
11
0
TABACO
ALCOHOL
CANNABIS
COCAÍNA
ANFETAMINAS
INHALANTES
SEDANTES
ALUCINÓGENOS
12
Tabla 7
Relación entre sustancia de mayor consumo
y resiliencia
DISCUSIÓN
El consumo de sustancias es un tema que ha
sido estudiado por varios años, desde
distintas perspectivas; motivo por el cual,
este estudio se ha sumado a este interés. En
el mismo se ha observado que tras el
consumo de sustancias, por un periodo
largo de tiempo, se generan deficiencias
ligeras en ciertas áreas como en el de la
comprensión, lenguaje e interacción social.
Varios estudios hablan de estas deficiencias
y corroboran lo mencionado previamente;
uno de estos es el planteado por
Schlesinger et al. (60) quienes afirman que
tras el uso prolongado de alcohol desde la
adolescencia se generan problemas
psicopatológicos como fobia social,
ansiedad generalizada y trastorno de
personalidad antisocial, algo que incide
notoriamente al momento de entablar
relaciones sociales funcionales. Por otro
lado, enfocándose más hacia los aspectos
cognitivos, Waller et al. (78) destacan varias
dificultades neuropsicológicas las cuales
ocasionan problemas cognitivos, como
dificultades en el aprendizaje y memoria,
así mismo Frías et al (22) en concordancia
con lo expuesto, destacan que, entre los
trastornos neurocognitivos menores, se
encuentran problemas asociados a
procesos de atención y el seguimiento de
instrucciones. Dificultades que se
evidenciaron incluso en la toma de
reactivos psicológicos.
Por otro lado, se ha evidenciado que la
droga de mayor prevalencia en este grupo
de personas ha sido el alcohol seguido del
tabaco, sustancias que, al ser socialmente
aceptadas, tienden a ser las más
consumidas. Tanto en América Latina como
en Europa, esta realidad no difiere mucho,
pues estudios realizados por Villatoro et al
(74) y Boubeta et al (11) demuestran que el
alcohol y el tabaco han tenido mayor
frecuencia de consumo en grupos etarios
cada vez más jóvenes; incluso en Ecuador,
Scott et al. en el 2015 denotan una alta
prevalencia de consumo, tanto en drogas
legales (55.2%) e ilegales (8.4% ), siendo el
alcohol y el tabaco, las sustancias más
consumidas; por lo cual se enfatiza en la
importancia de generar nuevas medidas de
prevención y tratamiento.
En cuanto a niveles de resiliencia en
personas consumidoras de SPA y personas
rehabilitadas, los resultados evidencian,
que casi la mayoría presentan resiliencia
entre alta y muy alta, lo que se relaciona
con estudios realizados por Méndez et al.
(34), quienes reportan un nivel de
resiliencia mayor para los consumidores de
alcohol y las demás drogas, seguidos por
aquellos que han hecho un consumo
riesgoso; por otra parte, De Lira et al, (19),
manifiestan diferencias significativas entre
el consumo de alcohol y la resiliencia ,
siendo aquellos que no consumen, quienes
presentan mayor resiliencia. Resultados
parecidos, se obtiene en los estudios de Mc
Donnell et al. (33) y Mounteney et al. (38).
Por lo tanto, a pesar de que en este estudio
se obtuvieron puntajes elevados en las
personas consumidoras, sería interesante
plantear un estudio comparativo con
personas no consumidoras (56, 57, 58), de
esta manera planteando la existencia de
diferencias significativas e inclusive
observando posibles predicciones o
13
relaciones causales explicativas mediante
grupos de control y grupos experimentales
aleatorios.
Tras relacionar los niveles de resiliencia con
el consumo de SPA, se observa que no
existe una relación significativa entre las
variables, lo cual se contrasta con las
investigaciones de Reyes Cruz et al, (2018),
en donde se manifiesta una correlación
negativa con el consumo de alcohol (rs= -
.184, p= .013), Alonso Castillo et al. (2016),
evidencia relación significativa inversa con
el consumo de alcohol (rs=-.308, p<.01)
(rs=-.267**,p<.01) y (rs=-.343, p<.01) entre
las subescalas del ER14 y el AUDIT y Antonio
López et al. (2015) examina la posibilidad
de que se convirtiese en predictor del
consumo. Estos resultados encontrados
pueden ser debido a la diferencia en la
cantidad de muestra, así como en la
diferencia de los diseños de estudio. Por
otro lado, al establecer la relación entre
sustancia de mayor consumo y
funcionalidad psicosocial, se evidencia que
no existe la misma. Esto puede deberse a
que las personas consumidoras están ya
siendo rehabilitadas y se encuentran en
internas en establecimientos que le prestan
el apoyo a las necesidades básicas como ser
humano; por otro lado, se ha observado
mayores puntajes de disfuncionalidad en
comprensión y comunicación, secuelas
propias del consumo de alcohol, funciones
que no se recuperan a priori tras la
institucionalidad como la memoria, la
atención y funciones ejecutivas que son
propias de la comprensión, aprendizaje y
comunicación (Calle Sandoval et al., 2017;
González Roscigno et al., 2016; González, &
Mustaca, 2018). Finalmente, existe
relación significativa entre funcionalidad
psicosocial y resiliencia, la misma que es
más evidente entre aquellos que
evidencian deficiencia ligera. Estos
resultados, se explicarían por la
intervención psicológica y psicosocial que
se realiza en los CETAD, en donde se mejora
la calidad de vida y con ello existe mayor
funcionalidad y al implementarse enfoques
como el logoterapéutico, permiten mejorar
la resiliencia en la persona consumidora.
CONCLUSIONES
Mediante el estudio realizado se pudo
observar que, si bien existen deficiencias en
diferentes esferas del ser humano tras el
consumo reiterado de sustancias
psicotrópicas, los resultados demuestran
que estas tienden a ser ligeras
especialmente en el ámbito cognitivo y
social; no obstante, acorde a la literatura
observada esto depende mucho del tipo de
sustancias, así como la frecuencia del
consumo. No obstante, como ya se ha
demostrado en varios estudios, el alcohol y
el tabaco son las drogas de mayor
prevalencia en varios países; por lo cual se
hace común tener mayor incidencia de
enfermedades o dificultades asociadas a
este tipo de consumo; de ahí la importancia
de seguir investigando en las posibles
secuelas como en tratamientos preventivos
y eficaces que ayuden a controlar los
efectos adversos.
Con base al objetivo de determinar los
niveles de resiliencia presentes en las
personas internas, se establecen que la
mayor parte de ellos presentan una alta
resiliencia, lo que puede explicarse debido
a la intervención de carácter
logoterapéutico así como la
reestructuración cognitiva. Entonces se
observa la necesidad de realizar mayores
investigaciones en esta población a través
de grupo comparativos o investigaciones de
tipo causal o experimental.
14
Con base al objetivo de establecer la
asociación entre la droga de mayor
consumo, niveles de resiliencia y
funcionalidad psicosocial, no se observa
relación significativa entre las mismas,
salvo entre funcionalidad psicosocial y
resiliencia. Es por ello, que se invita a
establecer investigaciones con las variables
de este estudio, elevando la cantidad de
muestra y realizando comparaciones entre
género, así como estudios de corte
longitudinal (antes de ser internado,
durante el internamiento y posterior al
internado) y causales experimentales.
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