
embarazo. Está indicado el seguimiento de
la presencia de infección fetal (20,22). Los
recién nacidos y lactantes con
toxoplasmosis congénita confirmada y los
varones adultos con toxoplasmosis
adquirida deben tratarse con pirimetamina
más sulfadiazina.
Otros fármacos que muestran una tasa
de curación variable son la azitromicina, la
atovacuona y la dapsona. La espiramicina
no tiene ningún papel en la toxoplasmosis
posnatal. En pacientes con SIDA, la
claritromicina da mejores resultados. Sin
embargo, debido a la baja eficacia de todos
los fármacos actualmente disponibles y los
efectos secundarios asociados con la
combinación de fármacos sulfa +
pirimetamina, se ha acelerado la búsqueda
de nuevos compuestos (22).
DISCUSIÓN
Se ha demostrado que
el tratamiento eficaz contra el Toxoplasma,
cuando se instituye ya en el útero durante
el período gestacional, reduce
significativamente la transmisión de madre
a hijo y mejora los resultados clínicos
(1,5,9). Por lo tanto, es imperativo que las
pruebas de laboratorio empleadas para el
diagnóstico de TC sean sensibles,
específicas y exhiban valores predictivos
altos para identificar rápidamente a los
fetos y recién nacidos que probablemente
se beneficien significativamente de las
intervenciones de tratamiento. Aquí,
revisamos las pruebas serológicas que
están actualmente disponibles para los
médicos para el diagnóstico de CT (10). Se
mencionan métodos adicionales, como
PCR, tinciones histológicas, aislamiento del
parásito en ratones y estudios de imágenes
cerebrales, y otras anomalías generales de
laboratorio asociadas con la enfermedad,
pero no se revisan en detalle ya que están
más allá del alcance de esta
revisión. Además, la relevancia de los
antecedentes maternos (edad gestacional
en la que la madre estaba infectada y si la
madre recibió tratamiento antitoxoplasma
o no) se incorpora a un algoritmo de
diagnóstico.
El diagnóstico del neonato se realiza en
líquido amniótico en la 18 semana de
gestación mediante PCR reacción de
cadena de polimerasa, una de los limitantes
es que el IGA y PCR pueden dar falsos
negativos por esto es importante
determinar el ascenso de los Ac- IGG o
persistencia de estos durante el
seguimiento incluso durante el primer año
de vida del niño, siendo esta una indicación
de inicio de tratamiento. El 80 % son
asintomáticos, pero desarrolla
manifestaciones visuales y neurológica
durante su infancia (12,18,20).
Los anticuerpos IGG se trasmite de la
madre al hijo, se determina en la 1ra y 2da
semana postinfección, e se incrementa
hasta la 6ta y 8va. Indica exposición al
parasito. Pues permanece positiva durante
toda la vida. La técnica de western blot en
el suero del niño permite diferenciar la
fuente si es de madre o hijo. La IgM
positiviza a la 1 semana postinfección, y
alcanza su pico al mes, y desciende a los 2 o
3 meses. Sirve para orientar la posibilidad
de infección reciente. En el RN es
determinante; IgA e IgE es informativa no
diagnostica en el RN igual que la IgM (23).
A pesar de estos muchos avances en nuestra
comprensión de la prevención y el tratamiento
de la toxoplasmosis congénita, quedan
importantes áreas de estudio: necesitamos
mejores medicamentos, estrategias bien