
Impide realizar la cirugía.
Movimiento excesivo del
diafragma o del mediastino
Provoca una cirugía insegura.
Fallo del bloqueo regional
Provoca una cirugía insegura.
Incapacidad para colapsar el
pulmón
Ventilación mantenida, presión positiva intrínseca al final de
la espiración hiperinsuflación dinámica.
Fuente: Gonzalez-Rivas D, Bonome C, et al. Non-intubated video-assisted thoracoscopic lung
resections: ¿The future of thoracic surgery?
Recomendaciones anestésicas
Los objetivos de la AVATS son crear un neumotórax quirúrgico y mantener al mismo tiempo
una ventilación espontánea. (13,30) Para manejar el trastorno fisiológico producido por el
neumotórax, la complejidad del procedimiento quirúrgico y anestésico siempre se debe contar
con monitoreo estándar, como electrocardiografía continua, oximetría de pulso, frecuencia
respiratoria, presión arterial invasiva, que permite, su control continuo, monitoreo
hemodinámico en tiempo real, así como también el análisis de gases en sangre arterial;
temperatura corporal, gasto urinario, monitorización continua del dióxido de carbono al final
de la espiración (ETCO2) con un detector colocado cerca de la boca o de los orificios nasales;
monitorización de la profundidad anestésica con el monitor CONOX® o BIS® (índice
biespectral); y en algunas ocasiones se recomienda la medición de la presión venosa central.
(7,14)
La técnica anestésica que se utiliza en las AVATS está compuesta por tres elementos: sedación
profunda, control del dolor y control del reflejo de la tos, para ello se realiza la combinación de
varias técnicas, como: anestesia local, anestesia epidural torácica o bloqueo paravertebral, que
se complementan con sedación. (5,22)
El objetivo anestésico es inhibir la sensación desagradable durante la manipulación quirúrgica.
Lo que primero produce dolor es la colocación de los puertos VATS, que van desde la piel hasta
la pleura parietal, luego viene la irritación causada por la manipulación del pulmón y la tracción
de las estructuras intratorácicas sobre la pleura visceral. (5,22,30)
La anestesia epidural torácica (TEA), es una técnica anestésica común, por las ventajas que se
le atribuyen, como la mejor calidad de la analgesia, la conservación de la actividad muscular
normal y la disminución de las complicaciones post operatorias, manteniéndose como su gold
standard, sin embargo, no es exclusiva para AVATS ya que también puede ser combinada con
anestesia general para VATS intubadas.(1) Cuando existe alguna contraindicación, se
recomienda la realización del bloqueo paravertebral o del plano transverso abdominal. (2) Los
sitios de punción para analgesia epidural torácica pueden ser desde T5 a T9 para lograr un
bloqueo sensorial de los dermatomas entre T2 y T10. Se administra 10 ml de lidocaína al 2% sin
epinefrina y 10 ml de bupivacína al 0,5% en decúbito supino o una solución de perfusión
continua de bupivacaína al 0.5% compuesta por: solución salina 0.9% 220 ml + bupivacaína 0.5
% 20ml + fentanilo 0.5 mg/10ml, a una velocidad de infusión de 2 a 5 ml/h, para lograr una
mejor analgesia y que esta dure por más tiempo. (5,16)
La sedación, en los casos que lo requieran se puede realizar con midazolam (0,04mg/kg),
propofol (0,5 a 1 mg/kg), infusión de remifentanilo (0,2-0,5mcg/kg/min) o dexmedetomidina
(0,3-0,5 mcg/kg/h), la dosis se ajustará para mantener una profundidad anestésica de 50-60,